La donna è mobile

"Buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar y darle espacio." LCiudadesInvisibles, ICalvino

Carlos Martínez Rivas, "El Paraíso recobrado: Primera escala (antes del aire)"



Día y noche golpeaba el pie de tu sonrisa.
Pero tú no me oías. Te llamé con abejas...
y nada. Con gorriones... tampoco. Con caballos...
y tu pecho seguía cerrado.

Hasta que un día,
cuando todo era inútil y la cosa parecía perdida,
se me ocurrió llamarte a ti contigo misma.
Y por medio de ti llegar a ti. Y di en el clavo.

Fue leve, como un zarpazo de violeta,
como un puñetazo de abanico. Pero sonó la aldaba,
rechinaste... y te fui abriendo toda,
como una puerta, y penetré en tu nombre.

Por eso, y desde entonces:
Para el día y la noche.
Para los dolorosos y quebrantados ojos
que dejaste perdidos. Para todos los días
y todas las noches de la vida. Para que el mar y el fuego
te coronen y tejan para ti una guirnalda.

Para que el viento venga. Para que el vino venga
y te diga: "¡Levántate y anda!
Corta un racimo de uvas, y sígueme".

Para que pidas todo lo que te dé la gana:
El laurel,
el espejo,
la guitarra.
El lirio
blanco como una niña después de un accidente.
El árbol,
la pianola,
el reloj,
la naranja.
El paisaje que espera en el fondo del vaso
dar de beber al ojo lo que no bebió el labio.
El frutero en donde cabe todo el verano,
y el sofá dentro de una pecera con violines.

La fuente donde el líquen sueña sus catedrales.
El clavel que en el tallo se enciende como un fósforo
y el pájaro que sueña atornillado a un trino.

En fin para que todas las cosas de la tierra.
Para que todas las cosas trémulas y hermosas de la tierra
descansen en el hueco
de cada una de esas manos tuyas que yo amo
y en doble arroyo lleguen hasta tu boca pura:
te levanté una rosa lo más alto que pude.
Te he construido una casa sitiada por la espuma.
Pon el oído en esa rosa, y oye lo que su olor te dice.
Húndete en esta casa que te hice, y habítala.
Y bébete esta copa de agua con golondrinas.

Porque tú... Pero espera. No vayamos tan lejos.
Creo que ya va siendo hora de que me explique.
Yadira, aquí me tienes:
solo, como los monogramas en los pañuelos.

Y desde Granada, desde el Colegio.
Sobre mi ventana que da al Lago de Nicaragua,
y en esta hora, te recuerdo, y pienso:

Era entonces en San José de Costa Rica...
En el Barrio Amón, y en la misma esquina de tu casa,
de tu casa con barandas...

Ahora ya de lejos,
toda la ciudad cabe en tu pequeño nombre.
Y por eso, hasta las cosas más pequeñas, todo,
lo tomo y lo empujo hacia ti para que brille.

Me refiero a las vueltas alrededor del parque,
a los discos en moda de ese tiempo;
a las interminables partidas de ping pong
en el asueto de los sábados por la tarde.
A tus vestidos con un barco bordado en la bolsa,
y a los paseos en bicicleta
por los alrededores de la capital...
Cosas que no valen la pena,
pero que yo las canto -y lo hago ardientemente-
porque en torno de esto hay algo tuyo que se reúne:
un desprendido pétalo que llega de tu cielo.
Un pedazo de espuma caído de tu espuma.
Un resto de palomas, una pelusa de alma.
Pero es el caso que yo no me conformo con eso.
Que ninguno de nosotros puede conformarse con eso.

Porque tú no eres únicamente
esa niña que juega ping pong, sonríe,
y se vuelve manzana cuando cumple quince años.

Hay algo más en ti. Esa tu otra tú
que te aguarda en el sueño de tu desnudo puro.

Y a esto es, precisamente, a lo que vengo:
vas a emprender un viaje que nunca habías hecho.

Conmigo. Tú y yo, solos. Nosotros dos, volando
hacia los otros dos nosotros que nos esperan
allá, sobre las nubes de luz fría,
entre un camino de lámparas, paseándose,
altos, eternos y definitivos.

Prepárate. Iguala
tu reloj de pulsera con el reloj del aire.

Y ahora mismo, mientras todos bailan,
y en tu puerto el alcalde y el comandante juegan
una partida de ajedrez para mientras llega el barco,
tú y yo nos vamos.

Deja que todo quede como está, en desorden.
Y date prisa. Tenemos todo el día por delante
pero el camino es largo.
Llegaremos allá cuando las estrellas brillen.

Prepárate para el salto.
Y que el aire sea con nosotros.
Listos.
A la una...
a las dos...
y a las...
¡tres!

Domingo, 17 de Diciembre de 2006 19:29. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Retales sueltos.

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gravatar.comAutor: a r d i

m u y b o n i t o :-)

Fecha: 17/12/2006 19:37.


Autor: La donna è mobile

De algún modo envidio a quienes lo leen por primera vez, porque cuando yo lo leí por primera vez, prácticamente se me salió el corazón por la boca. Buaj-pum. Y tuve que agacharme a cogerlo, lleno de pelusas, aquel día probablemente no estaba el suelo demasiado limpio etcétera. En aquel momento, la primera vez, tenía la sensación de que el salto era posible, que me estaban tendiendo la mano a mí, a mí, que apremiaba participar en él, que se iba, que se iba. Que se iba el que me tendía la mano, que por lo visto además de tenderla, me conocía tan bien, tan bien, pero tan profundo, que no podía dejarlo ir.

Después ya, imposible leerlo igual. Imposible, claro, porque ya se sabe uno el final. Pero también brillante, luminoso, un soplo de aire fresco. Una ventana abierta.

Todo eso. Y muy bonito, :-)

Fecha: 18/12/2006 01:11.


gravatar.comAutor: Detrás del reflejo

Prefiero lo que tú escribes.

Fecha: 18/12/2006 19:16.


Autor: Jesús

Yo también.

Fecha: 19/12/2006 02:13.


Autor: Amanda

De fuentes como esa bebe la que aquí escribe...

Fecha: 19/12/2006 13:21.


gravatar.comAutor: rythmduel

Tremendo poema, magnífico.

Fecha: 20/12/2006 14:47.


Autor: La donna è mobile

Sí. Porque vamos, el trocito:

"En fin para que todas las cosas de la tierra.
Para que todas las cosas trémulas y hermosas de la tierra
descansen en el hueco
de cada una de esas manos tuyas que yo amo
y en doble arroyo lleguen hasta tu boca pura:
te levanté una rosa lo más alto que pude."

Es que me parece no ya de una belleza, que es indiscutible, sino de una musicalidad, ritmo, armonía, de una maravilla tal, que claro, porque estas cosas se piensan y son tontería, pero si me tuviera que quedar con un trocito (¿ves? ¿ves?) pues sería ese. Bueno, y con el final "y que el aire sea con nosotros". Y con algún trozo más. Vale, pues que no lo corten.

Un día de estos me siento y actualizo el blog, ¿eh? :p Así que ojito conmigo.

Fecha: 20/12/2006 21:07.


Autor: Ardi

Ojito ¿eh? Ojito
¿Nieva mucho por ahí? :-p

Fecha: 22/12/2006 22:10.


gravatar.comAutor: Siempre así

Mi queridísima Donna, te deseo feliz navidad y un próspero año nuevo 2007.
Que todo lo que deseas te sea concedido para tí y los tuyos.
un enorme abrazo.

Fecha: 23/12/2006 16:02.


Autor: Portorosa

Donna, Donniña, querida, te deseo una muy feliz Nochebuena, y una igual de feliz Navidad. Que estés bien, contenta y tranquila, que disfrutes y que te sientas querida (para empezar, por todos los que desde aquí te adoramos).

Un beso enorme, Rosa.

Fecha: 24/12/2006 21:40.


Autor: La donna è mobile

Muchas gracias a los dos. Ahora marcho a casa de mamá a cosas tan divertidas como organizar una mesa para medio millón de personas. Las abuelas, primas y hermanas M. unidas en la misma mesa.

Algún día vendrá la tele a verlo.

:-)

Feliz día de navidad para todos.

Fecha: 25/12/2006 11:58.


Autor: Juan Domingo

Si somos también lo que leemos, tú formas partes de ese poema, seguro. Feliz Navidad, Donna. Y muchas felicidades, Rosa, para todos los días. Un beso.

Fecha: 25/12/2006 18:01.


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